Por Ana Gabriela Rodríguez Riera. Especialista en el cuidado y rehabilitación de la voz  /

 

La lengua es una estructura compleja que forma parte fundamentar de los órganos fonoarticulatorios.  Está conformada por 17 músculos, 8 pares y 1 impar.

Ella juega un papel fundamental en la producción del habla. De su buena y precisa movilidad dependen la ejecución de múltiples fonemas, en todos los idiomas, para poder comunicarnos.

Muchas veces no somos conscientes de esta función, ya que cuando aprendemos a hablar, lo hacemos a muy temprana edad, y vamos adquiriendo competencias inconscientes que se arraigan como “hábitos”.  En algunas oportunidades dichos hábitos de comunicación son precisos, pero en otras no tanto. Cuando esto ocurre a nivel de pronunciación, encontramos fallas articulatorias, problemas del ritmo o habla ininteligible, que comprometen la comprensión del discurso. Concientizar la articulación de la lengua nos ayudará a comprender la biomecánica de la pronunciación, prestando especial atención a la posición, movimiento y lugar de articulación de cada fonema  y de esta forma poderla mejorar de ser necesario.

Cualquier  problema estructural como un frenillo sublingual corto, engrosamiento de la lengua, flacidez o rigidez en alguno sus los músculos, debe ser atendido para ser corregido y/o rehabilitado por un especialista lo más temprano posible.

Para los profesionales de la voz, la lengua es tan importante como para un corredor sus piernas, y como tal  debe entrenarla. Esto se logra, trabajando la precisión articulatoria para cada fonema, así como también la flexibilidad, fluidez y tonicidad, para garantizar  su correcta ejecución. Es primordial mantenerla en forma como hace un atleta, de manera que este siempre en su estado óptimo para poder…  ¡hablar con excelencia!